Top 5 de películas animadas

Una columna ideal para el invierno: el cine animado muchas veces es descartado como entretenimiento para niños, pero tiene mucho más que ofrecer

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El frío es el clima ideal para mirar cine para las personas de cualquier edad. ¿Y por qué no cine animado? El año pasado hubo una suerte de movida -prima del Ice Bucket Challenge- en que una persona publicaba en Facebook sus diez películas preferidas y nominaba a otros para que siguieran el ejemplo. Me llamó la atención la preponderancia del drama, algo que se convirtió ya en enojo cuando, conversando con un amigo que estaba armando una lista de clásicos del cine que tenía que ver, le comenté que no tenía ni una comedia ni mucho menos una película animada. “Y no”, me respondió, “una comedia nunca podría ser un peliculón ni mucho menos podría una película animada”. En su cámara criogénica, a Walt Disney le dio una puntada en el pecho.
Yo pertenezco a la Generación Pixar, los que vivimos quizá la edad de oro más extendida de la animación en toda su historia. Crecimos con ella. Y la chispa que inició el fuego de Dreamworks, de Laika (los de ParaNorman The Boxtrolls) o de Illumination (Mi villano favorito) y que volvió a darle impulso a la propia Disney comenzó con Pixar. Por eso el ver a la empresa resurgir hace un par de semanas con Intensa Mente me tiene más que emocionado, tanto que me cuesta dejar de recomendarle a todo el mundo que la vea. Además de que me dieron ganas de aprovechar la excusa del frío para armar una lista de mis películas animadas favoritas y por qué pienso que están a la altura de lo mejor del cine, cualquiera sea su género. Obviamente, la número uno es de Pixar.
5) Anina
La película dirigida por Alfredo Soderguit no es el primer largo animado uruguayo -ese honor le corresponde a Selkirk, de 2012-, pero sí es el más exitoso y la prueba definitiva de todo lo que se puede hacer en el cine nacional. Es una historia sencilla que sigue a una niña capicúa -Anina Yatay Salas- que se mete en un lío en el recreo y recibe un castigo extraño de la directora, y con solo esos elementos consigue una historia tierna y nostálgica (sin llegar a ser un bajón) para los adultos y lo suficientemente entretenida e imaginativa como para que la pueda disfrutar cualquier niño.
Momento favorito: la pesadilla de Anina con los fantasmas de la maestra mala que le cantan que la letra con sangre entra.
4) Shrek 2
La primera inventó las revisiones a historias de princesas e incluye el diálogo más incomprensible y memorable de toda la saga, pero la segunda le subió el voltaje al humor y si bien las comedias suelen tener secuelas decepcionantes, al romance entre Shrek y Fiona de la primera parte le quedaban cosas por contar. Los creadores siguieron encontrando personajes clásicos dignos de subvertir, con la introducción del Hada Madrina como la villana, el Príncipe Encantador y el inolvidable Gato con Botas de Antonio Banderas, y con una historia inspirada en el reencuentro entre la familia de Fiona con su hija y su nuevo marido, tuvieron mucho material para explotar.
Momento favorito: la invasión al castillo con Shrek a hombros del Hombre de Jengibre gigante mientras el Hada canta “Yo quiero un héroe”/”I Need a Hero”.
3) Blanca Nieves y los Siete Enanitos
La que lo comenzó todo: conocida en el ambiente hollywoodense como “el disparate de Disney” mientras estaba en producción, Walt tuvo que hipotecar su casa y jugársela por su proyecto para conseguir el primer largometraje animado. Fue ovacionado de pie en su estreno, y en su crítica, el New York Times comentó: “Gracias, señor Disney, y vuelva pronto”. Lo ha seguido haciendo desde entonces una y otra vez.
Pero más allá de sus logros históricos, es además una de las historias más clásicas que existen, que introdujo elementos que las películas animadas seguirían durante décadas, ya fueran de princesas o no. La villana muy mala (en este caso la Reina, en otros casos Úrsula, Cruella de Vil, Maléfica o Scar si se le cambia el género), el príncipe, la maldición y las canciones pegadizas -sí, ahí está la semilla de “Let it Go”-.
Momento favorito: la canción de los enanos mientras trabajan en la mina.
2) El gigante de hierro
Considerada la mejor película animada que no tiene nada que ver con Disney, El gigante de hierro cuenta la historia de un niño que ve un meteorito caer cerca de su casa y encuentra en el bosque un robot gigante con la cabeza abollada que se comporta como un niño. La trama se complica cuando un agente del gobierno descubre al gigante y se propone destruirlo.
Es divertida, valiente y profundamente emotiva, y debería ser mucho más popular. Incluye la voz de Vin Diesel, quien sorprendentemente se luce en el papel del robot, por más que dice muy pocas palabras sueltas. Con poco hace mucho, y con una palabra -”Superman”- logra uno de los momentos de mayor impacto del cine de animación. La dirigió Brad Bird, que luego se fue a hacer Los increíbles, Ratatouille  y más tarde la cuarta Misión imposible.
Momento favorito: el final es de los más emotivos en una película para niños, y aun así logra sacar una sonrisa. Pixar sin ser Pixar.
1) Trilogía de Toy Story
Es difícil elegir una película de Pixar. Monsters, Inc., Buscando a Nemo, Los increíbles, Ratatouille, Wall-E, Up: una aventura de altura o la propia Intensa Mente son todas películas dignas de estar en este ranking. Pero la columna vertebral de la compañía es Toy Story. Fue la que lo arrancó y todavía es tan importante que está anunciada una tercera secuela, por más que a todos los fanáticos nos pone nerviosos y a pensar si por querer más plata no están poniendo en peligro a una saga perfecta.
Es que la trilogía de Toy Story debe de ser de las pocas sagas 100% satisfactorias que existen. Cars 2 fue un fracaso que comenzó el breve declive de Pixar entre 2011 y 2015, Monsters University es divertida pero ni por asomo se acerca a la genialidad de la original, y dudo que Buscando a Dory tenga el mismo impacto emocional que Buscando a Nemo. Incluso grandes sagas de la historia del cine se quedan cortas: Star Wars: el regreso del Jedi es considerada la más débil de las tres originales, El padrino III tenía que ser la cereza en la torta y fue Sofía Coppola pateando la mesa y casi tirando los postres al suelo; más cerca en el tiempo, El caballero de la noche asciende es un desorden que tenía todo para ser una conclusión ideal y en última instancia no le llega a los talones a su predecesora inmediata.
Pero Woody, Buzz Lightyear y compañía lo tienen todo: un concepto base interesante y lleno de posibilidades para la comedia y el drama -y, cuando sos adulto, preguntas-, la valentía para enfrentarse con los costados más oscuros de ese concepto (¿qué siente un juguete abandonado y comprado por un coleccionista? ¿Qué pasa cuando el dueño crece y deja de jugar con ellos?), una canción pegadiza, frases memorables (“al infinito y más allá” es la más obvia, pero también otras como “no es volar, es caer con estilo”, “¡corre como el viento, Tiro al Blanco!” o “la Gaaarraaa”) y a Ken bailando “Freak Out!” mientras modela para Barbie. Son obras maestras del cine, tanto para niños como adultos. Tan reconocibles que el primer tráiler de la tercera -más abajo- ni siquiera tuvo que mostrar de qué iba la nueva.
Momento favorito: en la primera, cuando Buzz logra volar para llegar al auto de Andy; en la segunda, el enfrentamiento entre el segundo Buzz y el emperador Zurg que parodia a Darth Vader y Luke Skywalker; y en la tercera, cuando todos los juguetes se acercan al incinerador y se toman las manos, rendidos.
Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

One comment

  • Sylvia  

    Genial, Gaston! Un placer leerte.

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