The Walking Dead: gracias

La serie de zombies The Walking Dead dejó su tercer capítulo de su sexta temporada y pareció marcar el fin de una era. ¿Será así?
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Bueno, evidenemente el tema de esperar al lunes para ver The Walking Dead por FOX se está volviendo un problema. La decisión ridícula de pasar los episodios nuevos un día después que en Estados Unidos me tuvo 24 horas escapando de todos los medios internacionales para evitar spoilearme nada, y aun así las fotos de Glenn con títulos espantosos del estilo de “¿En serio murió ESE personaje?” aparecieron por todos lados en Facebook y Twitter. En una cultura que critica tanto el spoiler, uno pensaría que medios con alcance internacional como Rolling Stone Entertainment Weekly tendrían un poco más de cuidado. De cualquier manera, cuando llegó el momento en el episodio, titulado “Gracias”, fue tremendo: desagradable, confuso, un golpe emocional. Los responsables de la serie -el showrunner Scott Gimple, el director principal Gregg Nicotero- han reiterado que esta es la mejor temporada de The Walking Dead hasta ahora y lo cierto es que  en este primer par de capítulos el nivel ha sido increíble.
“Gracias” retoma la situación del piloto de la sexta temporada, con el grupo liderado por Rick intentando controlar a la mitad de la horda de walkers que se separó de la que estaban guiando Daryl, Sasha y Abraham. Desde el principio, Nicholas se ve dubitativo, enfermo, nervioso, al borde del quiebre, y una y otra vez Glenn aparece para volverlo en sí. Y también desde el principio Rick avisa, mientras la bocina sigue sonando en Alexandria y atrayendo hacia allá a la horda de muertos caminantes, que no todos podrán lograr regresar. Casi que enseguida su promesa se cumple, cuando Barnes se queja de que Rick los llevó al bosque para matarlos y acto seguido es matado por un zombie. Rick los deja allí para tratar de conseguir un vehículo e interceptar a la horda para desviarla antes de que llegue a Alexandria.
Las palabras de Rick se van volviendo cada vez más ominosas a medida que el grupo diezmado se va diezmando cada vez más: Michonne, Heath, Glenn, Nicholas, Scott, Annie, David y Sturgess tienen demasiados nombres poco conocidos y eso solo puede significar una cosa y es que muchos de ellos habrían de morir a lo largo del episodio en la clásica forma The Walking Dead. Un grupo de walkers los ataca, Sturgess se pone nervioso y le da un tiro involuntario en la pierna a David antes de salir corriendo. Enseguida, a Scott le muerden el hombro y Annie se tuerce el tobillo y debe ser cargada. Aunque ya sabe que va a morir, Scott pide seguir camino a Alexandria para despedirse de la mujer con la que se casó recientemente, una persona que lo sacó adelante cuando él estaba perdido tras demasiado tiempo fuera. Michonne charla con él y se ve reflejado en ese hombre capaz de volver del más allá como pudo ella.
El siguiente punto es el pequeño poblado abandonado en que por culpa de Nicholas murieron Noah y Aiden, lo que va afectando a aquel cada vez más. Buscan un auto funcional y no encuentran; en eso Nicholas halla el sombrero de Sturgess, y a pocos pasos, tras pasar por un callejón, lo encuentran tirado y en proceso de ser comido. Cuando salen del callejón, están rodeados por grupos de zombies a uno y otro lado de la calle; por tener tres personas heridas están en demasiada inferiorirdad numérica y se esconden en una veterinaria abandonada. Tras un momento de soledad en que se queda mirando el reloj que le dejó Hershel, Glenn plantea prender fuego a un edificio para desviar walkers, y Nicholas le dice que sabe a cuál deben ir. Ambos salen hacia allí, y en el camino Glenn le cuenta a Rick su plan por walkie-talkie: “Buena suerte, idiota”, le dice, como le dijo una vez en el primer episodio de la serie cuando Rick estaba trancado dentro de un tanque de guerra.
Grimes, mientras tanto, corre en soledad por la ruta. Glenn le va contando el plan y él va liquidando a un grupo reducido de muertos que lo interceptan en el camino. En el proceso, se hiere la mano. Toma todas las armas del muerto y corre otra vez hasta alcanzar la casa rodante que habían dejado estacionada en el muro construido en la ruta para evitar el desvío de la horda cuando la guiaran lejos de Alexandria.
En la veterinaria, vendan a David y deciden armarle muletas a Annie, y si bien los dos quieren que los dejen atrás para no ser una carga, Heath interviene: “Nosotros no dejamos a nadie atrás”, dice mirando a Michonne. “Nadie va a dejar a nadie atrás”, responde ella enojada. Lo enfrenta y le dice que Rick dijo lo que dijo porque estuvo afuera y conoce cómo funciona el mundo ahora. “¿Alguna vez hiciste algo que después te dio miedo de vos mismo? ¿Alguna vez tuviste tanta sangre encima que no sabías si era tuya, de tus amigos o de los walkers?”, le pregunta ella. “Entonces no sabés cómo es afuera”.
Afuera, justamente, Nicholas y Glenn encuentran a un zombie tirado y Nicholas recuerda que pertenecía a su grupo y que él lo había dejado atrás. “Ya no sos ese tipo”, le dice Glenn. Nicholas junta fuerza y lo termina de matar. En eso suenan disparos desde Alexandria que empiezan a atraer a los muertos. Michonne y Scott están en medio de un momento emotivo, con él tratando de darle una carta para su esposa y ella escribiéndose en el brazo “vas a lograrlo”, cuando también escuchan los balazos y creen que les proporcionarán la distracción necesaria para escapar. Momento en que, como no podía ser de otra manera, dos muertos encerrados en la veterinaria deciden aparecer con un timing fenomenal para hacer ruido y atraer a los pocos walkers de afuera. Michonne mira por la ventana y de pronto los pocos zombies se  convierten en miles: llegó la horda. Salen de la veterinaria y automáticamente Annie cae y es despedazada.
Glenn y Nicholas llegan al edificio que pensaban quemar y lo encuentran ya calcinado, antes de mirar alrededor y hallarse totalmente rodeados. Escapan y al igual que el otro grupo se encuentran con un impedimento: en su caso un alambrado, en el del grupo de Michonne, una reja. Estos últimos la logran saltar, no sin antes perder del todo a Scott, a quien se le cae la carta para su mujer al suelo. Los otros dos se suben a un contenedor de basura, una escena que recuerda una vez más a aquel gran escape del tanque de guerra de Rick. En un episodio que le recordó una y otra vez todas las cosas que había hecho mal, Nicholas empieza a marearse una vez más y de repente agarra el arma, se apunta a la cabeza, le dice “gracias” a Glenn y se dispara. La cara de Glenn se salpica de sangre, Nicholas le cae encima y juntos aterrizan entre los muertos. En un plano horriblemente sangriento se ve cómo los muertos le arrancan los intestinos a Glenn. ¿O no? Hablemos más de esto al final del texto.
Michonne, el herido de bala David y Heath quedan solos. Miran atrás y no ven humo, así que asumen que Glenn y Nicholas no sobrevivieron. Ella se borra con el pantalón lo que se había escrito en el brazo. “Vas a lograr llegar a casa”. Michonne necesita ya un poco de esperanza. Es un buen momento para apuntar el gran trabajo de la actriz Danai Gurira en el rol: tras su comienzo casi mudo y dedicada más que nada a matar en silencio, su actuación está cada vez mejor, con más capas de profundidad dramática.
En eso, Rick estaciona la casa rodante y contacta a Glenn sin tener respuesta. Solo responde Daryl. Rick le dice que guiará a la mitad faltante de la horda hacia él -que de una manera bastante inútil se había alejado y entonces da la vuelta-, Sasha y Abraham. De pronto le abren la puerta y se le meten dos hombres a los tiros. Rick lucha con ellos y los mata, pero ve llegar por un espejo a más personas. Ya totalmente desenfrenado, toma la metralleta de uno de los atacantes y dispara a través de la pared de la casa rodante hasta dejar una pequeña pila de cadáveres anónimos, tres asteriscos más en el currículum de un hombre que solía preguntarle a la gente que hallaba en el camino -como una suerte de control- a cuántas personas habían tenido que matar. Cuando trata de prender el vehículo, no arranca. Por primera vez en mucho tiempo, Rick Grimes tiene miedo. Y la horda lo alcanza. Corte a negro.
En MOOG hemos hablado ya largo y tendido de cómo Rick se ha convertido en un prácticamente un villano, un tema que esta temporada parece más dispuesta que nunca a investigar con la presencia de Morgan -a quien aparentemente estará dedicado el episodio de la semana próxima-. Probablemente esto no sea más que un susto y Rick logre salir y llevar a la horda hacia sus compañeros. Pase lo que pase, el instante permitió volver a vislumbrar humanidad en Rick, un destaque para el tantas veces criticado actor Andrew Lincoln, ya fuera por su llanto o por su acento ridículo (Lincoln es británico y su acento de Georgia es exageradísimo).
El tema complicado acá es el de Glenn. Hay que aclarar algo: soy fan de Game of Thrones. Más de una vez cerré los libros, incrédulo con lo que acababa de leer y negado a seguir haciéndolo; pero después tuve que asumir que esos personajes habían muerto porque la vida es dura en la realidad y más todavía en ese universo. También lo es, quizá bastante más, en el universo de The Walking Dead. Tyreese, Beth, Hershel, todos grandes personajes, murieron y hubo que aceptarlo. Glenn es de los últimos que quedan vivos del grupo original, junto con Rick, Carl, Daryl y Carol. Quizá por eso sea más difícil aceptar su situación, pero está rodeado por cientos de zombies. Por más que Nicholas le cayó encima y el plano está filmado de manera explícitamente confusa para que no se entienda si los muertos se lo están comiendo a él o al suicidado, tarde o temprano la horda hambrienta llegará a él.
En la última temporada de Game of Thrones, en que no pude terminar la novela Danza de dragones a tiempo, el final me volvió a dejar con ganas de romper algo. Han pasado meses y seguimos discutiendo si ESE personaje sigue vivo o si murió en el final de la temporada. Por suerte esta vez hay que esperar una o tal vez dos semanas en vez de un año. Y no sería la primera vez que The Walking Dead amenaza con matar a un personaje y lo trae de nuevo después, a la Merle Dixon entre la primera y la tercera temporada. Sin embargo, y aunque sé que en los cómics pasa algo que da esperanza en que siga vivo, todo indica que Glenn está muerto. Lo lamento.
O sea, mirá el último plano de la secuencia:
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Volvé a verla entera:
Las chances son pocas. Lo que me genera más dudas es el suicidio de Nicholas: después de tanto luchar para alejarse de quien supo ser, su muerte debería significar algo más que un arrastre de Glenn consigo. De todas formas, -quizá sean mi condición de fan de GOT y mi cansancio con el tema de ESE personaje que no se sabe si murió los culpables de mi negación-, pero parece haber sido el final de Glenn. Si es así, aplausos para el actor Steve Yeun, que supo inyectarle siempre corazón y buen humor a su personaje, en el fondo tan maldito como los demás. Como dijo Nicholas: gracias.
Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

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