Papina De Palma: “No sé si te hace mejor artista sufrir la indiferencia”

Papina De Palma pide ayuda para grabar su primer disco, y con ella conversamos sobre su historia y lo que significa hacer canciones y vivir por y para ellas

DSC_0014

Para muchos, la puerta de entrada a su cancionero fue su participación en Sofar Sounds Montevideo. Pero para cuando estuvo en ese ciclo, Papina De Palma ya había vivido en Colombia cinco años, había tenido su primera banda, había participado de un concurso de talentos, había compuesto varias canciones y había integrado -todavía integra- el coro femenino Coralinas.
Hoy, con 23 años y una carrera de Ingeniería Audiovisual interrumpida, la chica de nombre curioso (“Sí, me llamo Papina, en serio”, habrá dicho más de una vez) acaba de terminar una gira por Argentina, codo a codo con su compañero de ruta Toto Yulelé. Y trabaja intensamente en la preparación de su primer disco, para el que apela a la solidaridad de los escuchas a fuerza de una divertida campaña en idea.me, en la que cuenta con la participación de artistas reconocidos y hasta del realizador de Tiranos Temblad.
Tras una lucha ardua por conseguir a algún productor local disponible y accesible, Papina optó por trabajar con el argentino Juanito El Cantor, de quien se dice “fan a morir”. Con él decidió que su álbum tenga doce canciones y un bonus track, llamado “Canción pretenciosa con nombre largo (y cosas entre paréntesis)”, que posiblemente sea un video.
“Hay mil formas de hacer un disco, podría hacer un disco por US$1.000 o menos plata. Pero elegí hacerlo de esta forma y elegí hacerlo con él porque es un gol, me encanta. Estoy re convencida de que este es el disco que quiero tener y lo voy a hacer, de cualquier manera”, dice en conversación con Moog. “No tengo por qué esperar tampoco; no tengo apuro, pero tampoco tiempo que perder”.
- En la campaña de crowfunding insistís en esto de que es el disco que vos querés hacer.
Sí, es el disco que quiero hacer. Pila de gente podría pensar: problema tuyo. Pero también está buena la libertad de cada uno, de colaborar o no. No está bueno que sea tan difícil hacer algo lindo. Acá hay gente que está 20 años tocando cosas increíbles y nadie le da bola, hasta que un día por fin logra hacer un teatro y llenarlo. Es una cagada. No es necesario, lo único que hace es enojarte. No sé si te hace mejor artista sufrir la indiferencia.
- ¿Cuándo empezaste a hacer canciones?
Hace bastante, en realidad. Ponele que tenía quince años. Yo viví en Colombia cinco años, y allá armé una banda que se llamaba Calma, con colombianos. La primera canción que sacamos fue una que escribí en unas vacaciones acá en Montevideo, “Te extraño”.
- ¿Sin estudiar o tener amigos que tocaran?
Fue de escuchar música. Escuchaba música horrible, de muy mal gusto. Jamás te voy a decir. Por suerte me hice muy amiga de Magui, que en su casa siempre escucharon a los Beatles, Bob Dylan, y ella me contagió todo eso. Por suerte.
- ¿En tu casa no se escuchaba eso?
¡Sí! Mi papá sí, pero viste que a los padres uno no le da mucha bola. Capaz mi papá me quiso estimular muy discretamente para que yo escuchara esas cosas, y yo no me di cuenta. O me di cuenta y lo quise ignorar, que es lo que uno hace [se ríe].
- ¿Cuándo volviste a Uruguay?
Para arrancar la Facultad, en 2011, que empecé a hacer Ingeniería Audiovisual. Y me equivoqué. Yo lo que quiero es hacer canciones y cantarlas. Capaz si me empiezan a tirar solo tomates y me quedo en la calle, vuelvo a la Ingeniería. Pero le quiero dar toda la chance a esto.
- ¿Te costó entender que querías hacer canciones?
No, lo supe desde que empecé a hacerlas. Ahora empecé a tocar más, me puse a hacer el disco y te despierta una cosa que para mí es obvio que lo que quiero hacer es esto. A veces me hago la hippie y digo que en realidad no sé si estoy eligiendo; no podría hacer otra cosa ahora.
- Si escuchás aquella canción ahora, “Te extraño”, ¿te gusta?
Me causa gracia.
- ¿Cuándo hiciste la primera canción que te completó?
[Piensa] No sé. Puede ser una que se llamaba “Big Ben”. Yo estaba despechada, obviamente, porque había un chico en Colombia que me gustaba, que él ni idea, y se iba a vivir a Londres.
- ¿No tenías problemas en mostrar tus temas?
Al principio sí, les pedía a mis amigas que se dieran vuelta y miraban la pared. Me daba una vergüenza terrible. Después me empecé a dar cuenta que cuantas más personas habían, menos vergüenza me daba porque era menos personal.
- Decís que tus canciones tienen que ver con el despecho…
[Interrumpe] Hay de todo. Hay canciones de despecho, de amor lindo… ahora estoy trabajando en componer acerca de otras cosas, que es re difícil. Si no me están pasando cosas, no puedo inventar una situación.
- ¿Pero siempre tienen que ver con lo que te pasan?
Siempre. A veces no sé específicamente de qué se tratan. “Si funciona no dejar que leude”, por ejemplo, no sé muy bien de qué habla, o de quién estaba enamorada en ese momento. No me acuerdo [se ríe]. Para el disco vendí mi bici y le hice una canción, pero no me gusta. Vendí la bici, vendí la guitarra… No tengo guitarra, pero ya volverá en forma de otra.
- Manejás todo de manera muy natural.
Pero lo estoy re disfrutando, es lo que más quiero. No sé, te hacés un tatuaje y te duele, pero vos querés tener el tatuaje. Quiero el disco más que a mi bici, más que a todo.
- ¿Eso le agrega presión al disco?
Es que es todo nuevo, y espero que no se me pase nunca esta novelería. Todo es un gol total, estoy estrenando situaciones todo el tiempo. Es muy entretenido.

DSC_0049

Sobre el crowdfunding
Con Magui (Mieres) nos juntamos y le dije que quería hacer algo re divertido e interesante. Ella estudia audiovisual, y empezamos a delirar. Hicimos una lista con posibles personas que podíamos hablar, ¡queríamos que hablara Bono! A todas las personas que les pedí me dijeron que sí, menos La Loca de  Mierda. Luciano Demarco lo guionó, él le pidió a Agustín Ferrando que hiciera la locución. Fuimos consiguiendo cosas así, y quedó re pro. El rodaje lo hicimos en dos días y lo fuimos editando.
Sobre Coralinas
Las amo, son mis mejores amigas. Es increíble ensayar todos los sábados con mis mejores amigas, no le pasa a todo el mundo. Y Carmen Pi, que cuando yo era chica era como mi ídola, a la que quería ser igual, y ahora es re amiga y tenemos una relación re horizontal. Está salado sostener algo por tanto tiempo porque acompañás los cambios tuyos con los de los demás.
Sobre el futuro
No hay nada en el mundo que quiera hacer más que esto. Me divierte trabajar en audiovisual, y puedo trabajar de cualquier cosa en realidad. Si no puedo hacer nunca más esto lloro y me deprimo, pero me puedo copar con cualquier cosa. Menos con matemáticas. No puedo hacer sumas.
Belén Fourment (@belenfourment)
Fotos: Agustina Rodríguez

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *