Narcos: Pablo Escobar made in USA

Netflix se pone latino en su último drama original: la lucha del infame narcotraficante Pablo Escobar contra la DEA americana. Una historia real que supera a la ficción y da lugar una serie que, con sus fallos y aciertos, atrapa de principio a fin
NARCOS S01E06
Puntaje: 8/10
Basada en las aventuras de Steve Murphy (Boyd Holbrook) y Javier Peña (Pedro Pascal), dos americanos decididos a llevar al traficante colombiano Pablo Escobar a una cárcel americana, Narcos, la última serie original de Netflix, cuenta la historia desde dos puntos de vista: el de estos agentes -conocidos en Estados Unidos como narcs- y el de los traficantes latinos liderados por Escobar, los narcos. La serie apunta a llevar la reconocida historia de Escobar a un público internacional, por lo que además de tener una fuerte presencia de estos personajes norteamericanos, uno de los cuales es además narrador de la historia, divide sus diálogos en un 60% en español y un 40% en inglés, aproximadamente. Antes de comenzar a hablar del contenido mismo del show, es necesario sacar del medio el problema que esto implica para los hispanohablantes: los acentos.
Desde el primer momento que se ve a Escobar se puede notar algo fuera de lugar. Es interpretado por el brasilero Wagner Moura, quien se hizo conocido de forma internacional por su trabajo en la película Tropa de Élite y su secuela, además de por un papel secundario en la estadounidense Elysium. El reconocimiento de su nombre y habilidades actorales no se puede poner en duda, pero es bastante curiosa la decisión de elegir a un brasilero para que interprete a Pablo Escobar sin siquiera conocer completamente el idioma español. De nuevo, Moura es excelente en este rol, pero su acento -y a veces el orden y las palabras que utiliza- son una distracción constante. Nunca puede uno abstraerse lo suficiente como para decir “estoy viendo a Pablo Escobar” y no “estoy viendo a un buen actor brasileño haciendo su mejor esfuerzo por hacerme creer que estoy viendo Pablo Escobar”. Es una lástima.
No es solo el caso de Escobar: muchos otros personajes parecen tener el español como segunda lengua. Esto se nota en diálogos donde se pasa del “vos” al “usted” indistintamente, o donde el orden de las palabras y las expresiones utilizadas demuestran una traducción desprolija de dialogo escrito inicialmente en inglés. Se nota la presencia estadounidense detrás de cámara en este aspecto; probablemente pensaron que el grueso del público doméstico e internacional ni siquiera notará la diferencia entre un acento colombiano, mexicano, argentino o brasilero. Son detalles que solo los hispanohablantes pueden notar y que ocurren todo el tiempo en Hollywood con la carnicería de los acentos británicos, australianos o irlandeses. Esta vez le tocó al español, y hay que acostumbrarse para disfrutar de la serie como cualquier norteamericano común y corriente.
Habiendo dicho esto, pasemos al contenido de Narcos. Como es bien sabido, la historia del histórico narcotraficante colombiano tiene todo lo necesario: cantidades extraordinarias de dinero, corrupción política y policial, excesos para todos los gustos y una dosis no menor de violencia al estilo latino. Trasladado a la pantalla, el resultado es una serie brutal que no se detiene ni por un segundo y, como Pablo Escobar, siempre encuentra la manera de dar una sorpresa. Hay un agregado importante de drama en los personajes por motivos artísticos, y algunos hechos se separan de su inspiración real, pero al final no difiere mucho de las extrañas acciones de Pablo Emilio.
Sí es una lástima que a veces los hechos que se cuentan no son presentados de la forma más cuidada. No ha de cometerse el error de pensar que Narcos es similar a Breaking Bad. No, Narcos es más ruidosa, frenética y espontánea que la historia de Walter White y Jesse Pinkman. La exposición innecesaria de datos en lugar de la búsqueda por mostrarlos de manera visual es constante. La narración de Murphy siempre ayuda a no perderse en la trama y la enorme cantidad de personajes; sin embargo, también suministra información de forma redundante. Los diálogos en general también hacen esto: hay una necesidad constante de decir en voz alta cosas que los personajes, si fueran reales, guardarían en sí mismos. Todo el tiempo se aclara quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Es uno de esos casos donde aclarar, oscurece.
Más allá de esto último, hay que destacar el trabajo de Moura nuevamente. Su interpretación de Escobar es más callada porque el actor puede transmitir más con una solo mirada que con sus pequeños monólogos en portuñol disimulado. Gracias a la forma en que él encara el personaje es que no importa cuántas veces se diga quién es bueno y quién malo: siempre se puede sentir una cierta simpatía por Pablo. Es algo realmente extraño porque sus acciones van de mal en peor a lo largo de todo la temporada, y uno siempre siente por dentro unas ganas secretas de que se vuelva a escapar. Porque más que un ser puramente malvado, Pablo Escobar es una persona atormentada por ser capaz de comprar todo, menos las cosas que más quiere.
Boyd Holbrook hace un trabajo destacado como Steve Murphy, aunque el Javier Peña de Pedro Pascal (actor chileno que supo interpretar al recordado Oberyn “Víbora Roja” Martell en Game of Thrones) resalta un poco más. Quizá porque, salvo algún momento sorpresivo, Murphy es intachablemente bueno a lo largo de toda la temporada, mientras que Peña se siente como un personaje mucho más atormentado e interesante. Pascal juega muy bien con esto, y su bigote debería ser la envidia de todo hombre orgulloso de su masculinidad.
En definitiva, Narcos está lejos de ser una visión profunda y meditativa de la guerra contra las drogas -para eso hay que ir a ver Sicario al cine- pero sí es un serie extremadamente entretenida sobre un período de la historia colombiana que vale la pena conocer. Si se pueden ignorar ciertos desaciertos propios de una versión norteamericana de la historia, los usuarios de Netflix podrán disfrutar de una sólida historia sobre un hombre y su ambición inagotable.
Narcos ya ha sido renovada para una segunda temporada aunque aún no se ha confirmada su fecha de estreno. La primera temporada está disponible en su totalidad, diez episodios, en Netflix.
Juan José Torres Negreira (@soytujotita)

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