Los Mostachos al espacio

La banda de Piki y Martina Garrido edita Kozmonauta, un disco tremendamente variado, pero coherente
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Puntaje: 8
Estampita Records es uno de los sellos digitales independientes uruguayos que han surgido en los últimos años, de los cuales el principal es Esquizodelia. Sin embargo, Estampita no solo es el más nuevo, sino también el que nuclea a los grupos con los mejores nombres del medio: Comunismo Internacional, La Nelson Olveira, Lusers, y, entre ellos, Los Mostachos. Estos últimos acaban de editar por Estampita su debut Kozmonauta, un disco lo-fi que absorbe influencias de bandas tan variadas como Joy Division, My Bloody Valentine, los Flaming Lips de la última época o Sonic Youth, para completar un cuadro inclasificable.
El grupo formado por Piki y Martina Garrido Saraibe compone canciones en inglés de las que rara vez puede entenderse algo, al estar sumergidas en la mezcla de instrumentos casi como uno más. La voz de Piki grave recuerda poderosamente a la de Ian Curtis, el cantante de Joy Division, algo apoyado por la rara vez alegre instrumentación que lo rodea, en general repleta de capas y capas de ruido y distorsión.
Por momentos, los desafines en la voz y el inglés sin ningún intento de ser bien pronunciado siembran alguna duda respecto de Los Mostachos, pero Kozmonauta es un disco tremendamente bien armado en el orden de los temas, que comienza con una intro psicodélica en “Espacio” y transita fluidamente por el indie pop oscuro del triplete de “Where The Words Come From”, “Suite N°98″ y “Josefina”, el hard rock sencillo de “Louder Than You”, una suerte de protometal en “Nobody Knows”, el rock de aire surf de “Yon Otra Volta”; incluso aparece el estilo de country rock que tan bien le sale a los Hermanos Láser en “First Day Of Autumn”, en uno de los mayores destaques del álbum.
Ese salto de géneros que sin embargo mantiene coherencia es lo que saca al álbum de las posibles críticas. Sí, Piki Garrido tiene poco rango para cantar, pero extrañamente su voz se adapta y encaja a la perfección con las excelentes guitarras cargadas de phasers de “Broken Chair”-que perfectamente podría haber integrado un disco de hard rock de los ochenta- y con la onda alternativa de “Since I Was”, que tiene cierto aire a Smashing Pumpikns. Tiene hasta el carisma suficiente para lograr que el chiste tonto de “Yon Otra Volta” funcione.
Aunque los elogios tienen que ir para la producción instrumental. Las baterías movidas de la recién mencionada “Yon Otra Volta”, el riff metalero de “Nobody Knows”, y sobre todo, la épica de nueve minutos que concluye Kozmonauta por todo lo alto, “Elefante”. Esta última tiene varios propósitos: combina todas las influencias del disco y despeja cualquier duda que pudiera quedar sobre la calidad musical de Los Mostachos. Las guitarras rasgadas con fuerza se vuelven una lluvia de distorsión por sobre la potente batería, y de golpe el grupo baja un cambio y se mete en un segmento melódico y alegre, hasta que poco a poco se va hundiendo bajo un océano de ruido que le da al cierre una potencia viajera comparable con los Buenos Muchachos y My Bloody Valentine.
Los Mostachos tienen en Kozmonauta un álbum tan variado que es difícil de encasillar, pero justamente las casillas han de ser lo que buscaban evitar. Es extraño, difícil de entrar en la primera escucha, pero en última instancia satisfactorio. Una muestra de que la independencia de sellos digitales como Estampita abre un abanico de posibilidades enorme.
Gastón González Napoli (@GastnGonzalez1)

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