La culpa la tiene Buñuel: Saló o los 120 días de Sodoma

“La película más repugnante de la historia del Cine”. Ehm… posiblemente sí. Es cruda y desagradable. Tortura explícita, sadismo, violación, coprofagia. De surrealista nada. Es todo muy verosímil y repulsivo. ¡Pero ojo! Es una crítica contundente al fascismo y al abuso de poder.

Para este ciclo de cine diferente y raro que hemos dado en llamar La culpa la tiene Buñuel, pensaba escribir sobre Saló, o los 120 días de Sodoma más adelante, pero Cinemateca la proyecta esta semana en un ciclo homenaje a los cuarenta años de la muerte de su director Pier Paolo Pasolini. ¡Perfecta oportunidad para ir a verla en familia!
salo bunuel
Saló, o los 120 días de Sodoma (1975) comienza con total ironía. Una preciosa melodía compuesta por Ennio Morricone (el mismo que años después compondría la de Cinema Paradiso o Django sin cadenas, por ejemplo) suena en los títulos del comienzo y nos sitúa en un clima completamente opuesto al del resto de la película. No hay ni un solo motivo para que esa canción tan bonita forme parte del filme, porque no sucede nada bonito en él. Pero Pasolini te deja que pienses que sí. Pobre de ti.
Cuatro hombres que representan el poder absoluto -El Presidente, El Duque, El Obispo y El Magistrado- firman un documento y citan lo que será, quizá, el concepto de la propia película: “Todo es bueno cuando es excesivo”. Si por algo se caracteriza Saló es por ser excesiva. Cuando creés que no puede ir a más, irá. Y desde la escena inicial estamos advertidos.
Basada en el libro Los 120 días de Sodoma del Marqués de Sade, Saló relata las actividades de un grupo de fascistas en la Italia de Mussolini de 1944, quienes se apropian de dieciocho inocentes jóvenes para convertirlos en sus víctimas durante los días que pasen en una mansión ubicada en la ciudad de facto de Saló. Hay quienes dicen que el libro de Sade es aún más perverso… no me imagino lo que debe ser. La palabra “sadismo” tiene su origen en el propio nombre del marqués y significa “excitación provocada por los actos de crueldad en otras personas”. De eso se trata Saló: los actos de crueldad –física, sexual y psicológica- que provocan la excitación de los cuatro fascistas representantes del poder. ¿Solo de eso? Bué, ese es otro tema a plantear más adelante.
La Divina Comedia de Dante Alighieri parece ser una clara influencia para Pasolini, quien decide dividir en cuatro partes la película (basado en los nueve círculos del Infierno):
-          El Anteinfierno: las víctimas son secuestradas, reunidas y advertidas al mejor estilo Perded los que entrad aquí toda esperanza”. De nuevo Dante.
-          El Círculo de las Manías: las víctimas son obligadas a comportarse como perros, totalmente desnudos, atados a correas y comiendo del suelo. Entre otras cosas…
-          El Círculo de la Mierda: y de seguro este es EL momento en el que los más sensibles abandonan la sala. Todas las heces de las víctimas servidas en un gran y delicioso banquete para degustación de todos. ¡Hmm, riquísimo!
-          El Círculo de la Sangre: ¡no se vayan que hay más! Estás deseando que termine, haciendo arcadas debido al espectáculo que acabás de presenciar, y te encontrás con más torturas que incluyen fuego,  genitales y sangre.
Uffff. Y después de todo esto de seguro te estás preguntando “¿Para qué?”.
Y es ahí donde comienza un debate interminable. ¿La obra maestra de un genio? ¿O la creación de un sádico enfermo? Una película de tal contenido no deja indiferente a nadie y, casi siempre, su polémica y controversia supera el contenido. Lo que es evidente es que Saló es una crítica contundente al fascismo. El propio Pasolini lo dice en una entrevista que pertenece al documental Saló, de ayer a hoy: “El sentido real que tiene el sexo en mi película es que es una metáfora de la relación entre poderoso y sometido (…) El film habla de la anarquía del poder. Nada es más anárquico que el poder. Hace lo que quiere, lo cual es completamente arbitrario”. Es difícil ver y entender que “Pasolini quiso decir tal cosa con tal escena”. Nunca me gustó mucho eso de “quiso decir tal cosa”. Pero ante el cuestionamiento entendible de “¿Es necesario hacer semejante película, tan explícita y repulsiva, para querer decir algo?”, creo que la respuesta es sencillamente . ¿De qué otra manera, si no, comprendemos el terror, la angustia y la desesperación, que no sea viéndolo explícitamente?
Pasolini declaraba profético: “Yo detesto el poder de hoy. Es un poder que manipula desde la conciencia, que es lo peor. Restituyendo nuevos valores que son alienantes y falsos. Los valores del consumo”. ¡1975! Si hoy viviera se querría matar. Porque más allá de su discurso marxista, no podemos negar que en el mundo de hoy existan opresores y oprimidos. Y que la crueldad y el sadismo humano siguen vigentes en todas sus formas. Y que son los grandes sectores del poder los que pueden disponer de nuestra –supuesta y para nosotros- libertad que no es tal. ¡Claro que tenía razón Pasolini! ¡Nada es más anárquico que el poder! Bueno, voy terminando con mi violenciarrivismo… que no quiero terminar como Pasolini.
-          Saló fue prohibida en su estreno en infinidad de países y su director fue asesinado antes de su estreno. Su muerte es hasta hoy un suceso extraño y no aclarado, aparentemente vinculado con la mafia siciliana aunque también hubo teorías que vincularon el crimen con el gobierno y sectores de ultra derecha. Pasolini tenía 53 años.
-          Saló, o los 120 días de Sodoma será exhibida este jueves 12 de noviembre a las 17, 19.15 y 21.30 horas en Sala Cinemateca, Lorenzo Carnelli 1311.
-          También se encuentra disponible completa con subtítulos en español, calidad 720p, en el siguiente link: http://www.cinegayonline.org/2015/08/salo-sodoma.html
-          El documental Saló, de ayer a hoy se encuentra disponible en YouTube con subtítulos en español en este link: https://youtu.be/aZhwLk95t9g
Gonzalo Martín (@okgonzalomartin)

2 comments

  • Ana  

    Muy buena crítica Gonzalo Martín, esta sección de la revista está genial!!

  • Javier  

    Buenísima crítica, el cenit del cine, Salò.
    Siempre Pasolini.

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