Hawkeye: un antes y un después en la vida del personaje

Desde la semana pasada comenzamos con la edición de una columna semanal de cómics y su universo. En esta ocasión, la protagonista es la saga de Hawkeye
Hawkeye
A lo largo de los años, Marvel ha sufrido muchos tropiezos con Hawkeye. Ya sea por falta de interés en el personaje, guiones mediocres, o simple mala suerte, no han sido capaces de dar la tecla con él. Como parte de los Vengadores siempre fue medianamente popular, pero le ha costado inmensamente mantener las ventas en un cómic propio.
Por eso, Hawkeye, escrito por Matt Fraction y dibujado por David Aja, marca un antes y un después en la vida del personaje.
Fraction y Aja capitalizan sobre esa mala suerte con la que se asocia al protagonista: comparado con otros Vengadores, Hawkeye no es adinerado, ni tiene un intelecto envidiable. Sus tropezones en el amor rivalizan a los del mismísimo Peter Parker. Las únicas dos cosas que tiene a su favor son un talento casi sobrehumano para la arquería y… ser un buen tipo.
Y resulta que eso era todo lo que necesitaba para mantener una serie propia. Ser un buen tipo. Hawkeye no trata de su vida como espía, ni cuando está salavando el mundo como miembro del famoso equipo de superhéroes, sino de lo que hace cuando está en su casa, despeinado, y vestido de jeans y championes Converse violetas. Clint Barton vive en un apartamentito en Brooklyn, con su perro que solo come pizza, charla con sus vecinos, organiza barbacoas y es conocido por ser el que entrega más caramelos en todo la cuadra en Halloween. Y todo esto puede sonar tonto, pero no lo es. Es el pequeño mundo en el que Clint se siente a gusto.
Por eso, no puede dejar pasar la situación cuando la mafia rusa llega a su barrio a causar problemas. Y si bien es capaz de enfrentárseles sorprendentemente bien por sí solo (varias palizas y tiroteos de por medio), al final termina contando con la ayuda de Kate Bishop, su joven protegida -quien se hace llamar Hawkeye cuando él no está-, y su hermano, el ex-villano Barney Barton -que también se hace pasar por Hawkeye-. El resto del elenco está formado mayoritariamente por los vecinos de Barton, gente común y corriente que sólo quiere vivir tranquila, y con muy limitadas apariciones de otros superhéroes y supervillanos.
El guion y el arte se complementan muy bien, con una buena cantidad de escenas de acción muy creativas y diálogos que derrochan personalidad, a la vez que se alejan del estilo estándar de los cómics de superhéroes y de a ratos se asemejan más a una comedia independiente desfachatada. Fraction y Aja triunfan en darle vida a uno de los personajes más conocidos, y a la vez olvidados, del panteón Marvel.
Hawkeye es una serie repleta de acción y comedia, definida más por los pequeños momentos que por los grandes, y donde la lucha de sus protagonistas por proteger a los que quieren se siente sincera. Una alternativa muy distinta al espectáculo bombástico que nos proporcionan los Vengadores. Un héroe desaliñado y de championes Converse violetas.
Gonzalo Salinas (@salsaman1991)

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