Flash: una serie de superhéroes para no perderse

A diferencia del universo interconectado de Marvel, DC propone con Flash un formato distinto, independiente y muy entretenido
the flash
La serie de Flash ya pasó la mitad de su primera temporada. ¿Cómo está? Buenísima. Y no tengo problema en decirlo, incluso siendo mucho más fanático de Marvel que de DC (básicamente, de DC conozco nada más los clásicos, como All-Star Superman, o Batman: The Killing Joke). Desde el inicio demostró la confianza de que tanto sus personajes como los elementos fantásticos que la componen serían aceptados por su público, algo con lo que, por ejemplo, Agents of SHIELD tuvo problemas en su inicio. Aparecían preguntas como: ¿es un programa de espías? ¿Pero hay gente con súper fuerza? ¿Y ese tipo no estaba muerto? ¿Qué tan conectado está con el resto del universo?
Flash no se preocupa por ninguna de estas cosas, ya que el mundo en el que está situada sólo tiene continuación con el de otro show de DC, Arrow, pero aun así no se encuentran firmemente atadas. Van a haber capítulos donde los héroes pasan de un programa a otro, pero generando mucha menor disrupción que en los programas de Marvel. Tampoco se relaciona con la serie Gotham, ni la próxima de DC, Supergirl. Puede resultar confuso cuando uno se acostumbra al concepto del universo compartido que impulsan sus rivales de Marvel, pero tiene sentido. La separación entre series, y a su vez, de las series con respecto a las películas, va a permitirle más libertad a ambos medios. Esta estrategia podría ser una ventaja para DC, en especial a la vista de la gente que no sigue obsesivamente todo lo relacionado con los cómics, y sólo quiere ver al súper rápido Barry Allen golpeando ladrones de bancos y metiéndose en líos románticos con las mujeres de su vida una vez a la semana.
En cuanto a shows de superhéroes es, sin duda alguna, el más “puro”, el que más se acerca al concepto original del género. Hay buenos con y sin poderes, malos con poderes, malos sin poderes que están totalmente dementes, y gente inocente que es salvada a diestra y siniestra. Barry Allen y compañía son personajes entrañables, y que genuinamente desean hacer el bien. Superhéroes a la antigua, el bien contra el mal, sin muchos matices.
Es una serie entretenida, por encima de todo. La acción está bien coreografiada y tiene mejores efectos especiales de lo que esperaba. Pero quizás los que se llevan más aplausos sean los villanos. Especialmente impresionante resultó ser Mark Hamill (el grn Luke Skywalker) como Trickster, un papel que ya había interpretado en la serie de Flash de los noventa. Su personalidad (y su risa) es distinta, pero tiene un cierto dejo del Guasón, algo ineludible luego de veinte años de darle voz a ese personaje.
Y hablando de la serie de los noventa, en aquella oportunidad Allen fue encarnado por John Wesley Shipp, quien en esta oportunidad es el padre del protagonista. Eso da lugar a momentos interesantes donde se implica una pasada de antorcha, un elemento típico de los comics de Flash. Y tan solo uno de los tantos guiños que la serie le regala a sus fans. Esperemos que esta vez el Corredor Escarlata tenga más suerte con los ratings.
Gonzalo Salinas (@salsaman1991)

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