Eruca Sativa trajo toda su potencia a Montevideo

La banda argentina pasó por La Trastienda el viernes pasado con un show contundente, por el que hasta David Lebón se dio una vuelta
ES uru-25
Foto: Lucía D’Attoma
Barro y fauna puede remitir a paisajes más bien folclóricos, pero el disco editado en noviembre del año pasado tiene todo el power que le corresponde a un trabajo de Eruca Sativa. Lula Bertoldi, Brenda Martin y Gabriel Pedernera cruzaron el río para presentarlo el pasado 26 de mayo en La Trastienda, y no defraudaron para nada en el rubro potencia.
Después de una apertura intensa de la banda canaria Guacho, la bienvenida fue dada con “Intropía” y “Abrepuertas”, que despertaron desde el principio un pequeño pogo junto al escenario. “Armas gemelas” se llevó un gran coro del público y el show continuó con “Para nadie”, “Para que sigamos siendo”, la conmovedora “Sin la red” y un nuevo coro en “Confundiste”.
El trío recordó luego sus discos Es (2010) y Blanco (2011) con “El genio de la nada”, “Tu trampa” y “Guitarras de cartón”, la última con un gran solo de guitarra. “HakuMalvin: El Visitante” ofreció paz para después dar paso a uno de los momentos más emocionantes de la noche: presentado por Bertoldi como “la historia viva y latente del rock argentino”, el mismísimo David Lebón apareció para dar vida a una increíble versión de “Despiértate nena” de Pescado Rabioso.
La presencia del integrante de Pappo’s Blues y Serú Girán no intimidó por un minuto a Eruca Sativa, que siguió con “Paraíso en Retro”, “Japón”, su fascinante versión de “Corazón delator” de Soda Stereo y “Justo al partir”. Enseguida sucedió otra secuencia mágica de la noche, constituida por “Pulso”, “Somos polvo” (para la que cada uno alternó su instrumento) y “Amor ausente”.
El potente final se dividió entre temas clásicos y otros del nuevo disco: “Nada salvaje”, “Fuera o más allá”, “Queloquepasa”, “Tarará”, “Magoo” e “Inercia”, durante la cual Bertoldi paseó por el borde del escenario durante un extenso solo de guitarra y creó una cercanía cálida con los presentes, que pudieron apreciar una sinergia total del power trío en la que sería la última canción. Ya lo dijeron ellos: Eruca no es una banda de bises.
Pasadas veinticinco canciones y un largo y afectuoso saludo a su público, el grupo dejó el escenario y algo quedó en evidencia: Eruca Sativa tiene amigos en Montevideo.
Por Pilar Roca

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