El alivio musical de Caloncho

Nuestro colaborador venezolano continúa repasando novedades musicales del norte de Latinoamérica, ahora con el segundo álbum de este cantante mexicano
caloncho balsamo
Caloncho presentó Fruta Vol. II en 2015, una versión pulida y extendida del EP que había publicado un par de años antes y que le había valido una nominación a los premios Grammy Latinos al nativo de Sonora, en el norte de México.
Fruta Vol. II era una oda a los sonidos tropicales, la vida de playa, el amor y la fiesta. Diez temas, todos hilvanados por tonos suaves y algunas frases complicadas (muy típicas de su natal Sonora y de la Guadajalara donde creció) que sirvieron para colocar a Óscar Alfonso Castro Valenzuela, su nombre real, en el espectro musical de todo el continente.
Este año, el mexicano publicó Bálsamo, oficialmente su segundo larga duración, que resulta distinto en cuanto a texturas musicales y en los temas que trata, pero que a su vez se siente como la evolución lógica de su antecesor. Se siente a un Caloncho muy cómodo con el sonido, dando cuenta de que le salió el disco que había planificado desde el principio.
Bálsamo empieza con el homónima “Bálsamo”, cuatro minutos que sirven para indicar el camino que va a seguir el álbum en adelante: letras suaves y tiernas hasta cierto punto. Este álbum también tiene aroma a playa, con un enfoque distinto: el mismo mar, diferente perspectiva.
Inmediatamente después viene “Optimista”, segundo corte y una oda a la buena vibra. Más electrónica que su antecesora, en esta canción el mexicano hace gala de lo cómodo y feliz que se siente en su vida y lo refleja en un final digno de un concierto en un estadio (o en una playa, si queremos ser precisos).
“Equipo” es una canción dedicada a su familia, a su “manada de mamíferos”. A esta altura se percibe una clara evolución en la gama de sonidos presentados en Fruta Vol. II. “Brillo mío” es decididamente la más encantadora del disco. Inspirada en su esposa, presenta una mezcla de sintetizadores, teclados y órganos en perfecta conjunción. “Hedonista”, primer sencillo promocional, es la antítesis de la anterior: una canción de desamor profundo. Para este tema, Caloncho se pone en la piel de una mujer que ha sido engañada por un picaflor al que no le importa los sentimientos que va dejando regados a su paso. La frase “¿cuántas horas solitarias te harán volver a mí?” la convierte en una de las mejores de todo el álbum.
“No me caigo bien” es el primer interludio del disco, con un minuto y medio de duración. Un Caloncho tenue, que no se encuentra cómodo con quien es, producto de una ausencia. “Diario” demuestra la migración a lo digital de la música del sonorense; samples y sintetizadores suaves junto a una de las letras más amorosas de las trece que componen Bálsamo. “Mascota” parece un capricho, un tema dedicado a los animales que solo nos dan amor. Un punto bajo en el disco. “Fotosíntesis” comienza floja para poco a poco convertirse en una canción repleta de optimismo. “Fierroflies” es el segundo interludio, sirve como puente a lo que sigue: “Amigo mujer” regresa del tono álbum. Pianos y teclados dan soporte a una letra que apuntan a la tolerancia dentro de la pareja en uno de esos días en que la incomprensión quiere adueñarse de todo, de allí la frase: “Yo soy tu amigo, mujer”.
“Bebé”, es el último interludio. En este tema Caloncho acompañado solo por su guitarra acústica relata lo “elegido” y afortunado que se siente ante el presente que está viviendo.  Y para el cierre, “Campamocha” es la canción más mexicana y más íntima del disco, con un aura nostálgica, dedicada a su abuelo.
El primer impulso lleva a comparar a Bálsamo con su antecesor, pero el debate no tiene lugar. El sonido de este disco es la evolución lógica -y digital- de Fruta Vol. II, un disco mucho más electrónico, que deja de un lado el verano para dar paso al amor visto desde varios enfoques, con una producción que brinda mucho al sonido del álbum, lineal y acabado de principio a fin. Si te gusta lo anterior de Caloncho, no hay motivos para que este álbum te disguste. Contiene lo mejor del mexicano: letras encantadoras y evocaciones a la playa. La vida simple del eterno verano.
Por José Gregorio Bello

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