Contra el marchitar del tiempo

El último libro de no ficción de Leonardo Haberkorn, Liberaij, recrea la historia de los tres atracadores argentinos acribillados por la policía montevideana en 1965
tapa liberaij
El tiempo, con su paso, posee la dual capacidad de magnificar y marchitar los hechos. Separa y concede importancia propia a lo que sucedió hasta convertirlo en efeméride. Pero a la vez, esa distancia provoca que se desdibujen los contornos de lo que ocurrió o pareció ocurrir. El caso de Liberaij, la historia de cuatro delincuentes bonaerenses, tres de ellos acribillados por la policía montevideana tras dieciséis horas frenéticas de resistencia, no escapa de esta condición. Y es el periodista Leonardo Haberkorn el encargado de dotar de contornos a una historia que está a punto de cumplir medio siglo. Medio siglo rodeado de leyenda y ficción.
En Liberaij. La verdadera historia del caso ‘Plata quemada’, Haberkorn ejerce un trabajo minucioso, de orfebre, con el que crea un relato veraz de lo que sucedió en aquel 5 noviembre de 1965 en Montevideo. El escritor no se olvida de los antecedentes de los cuatro porteños (que llegaron a formar parte de la mitología local), ni de las vidas que quedaron truncadas en un raid sangriento entre la provincia de Buenos Aires y la capital uruguaya. Intenta incluso acercarse a los familiares de las víctimas y los asaltantes, para completar un mosaico de voces sin el cual no se puede entender verdaderamente la profundidad humana de la historia.
Haberkorn combate la distancia temporal a golpe de archivo. Con la misma habilidad que ha demostrado en sus anteriores libros y en sus reportajes, el periodista rastrea las (abundantes) publicaciones de la época para elaborar la historia, que comienza con un atraco en la localidad bonaerense de San Fernando. La prensa también será la gran aliada de Haberkorn para reconstruir el asedio al céntrico edificio montevideano de Liberaij.
El meticuloso trabajo de hemeroteca de Haberkorn se completa con las entrevistas. Y aquí el tiempo (marchitando) juega en contra. Muchos protagonistas y testigos de la historia ya no están. Otros, a pesar de la distancia temporal, prefieren no hablar, sobre todo los familiares de los cuatro delincuentes porteños. También hay quienes esperan sacar dinero del periodista, como el caso de Blanca Galeano, pareja en 1965 de uno de los pistoleros.
Aun así, el escritor, que mecha la crónica del caso con el relato sobre el avance de su investigación, logra acceder a 40 personas dispuestas a contar o matizar la historia de estos porteños y su batalla contra “más de 350 policías”, en un operativo policial que en la narración de Haberkorn se intuye disparatado o, cuando menos, desprolijo. Estas entrevistas fueron llevadas a cabo en dos períodos: finales de 1997 y comienzos de 1998, todo 2013 y comienzos de 2014. Entre esas 40 personas que aceptaron colaborar destaca una: la hija de Roberto Dorda, Claudia.
Roberto Dorda es, seguramente, el personaje que mayor profundidad tiene en Liberaij. La presencia de su hija y de su hermano (Jorge Dorda) ayuda a elaborar un perfil más preciso del pistolero argentino. El relato de Claudia (una historia dentro de la historia) pinta al padre que faltó, el padre que se despidió con un “me voy a robar un banco”. El padre que no volvió y el dolor que provocó. Tal vez un dolor parecido al de Mónica Otero, la hija del agente asesinado en San Fernando; o al de Mirta Aranguren, la hermana de un policía montevideano muerto durante “la batalla”.
Liberaij es una propuesta de periodismo narrativo que aprovecha las técnicas de la ficción para contar una historia real. En el libro abunda la construcción de escenas y surgen los diálogos. Haberkorn relata con precisión, con un estilo directo, ágil, de frases cortas y expresivas. Es una escritura en forma, fibrosa, en la que no sobra nada. Un estilo que el escritor ha forjado en revistas como Etiqueta Negra y Gatopardo, máximas representantes del periodismo narrativo latinoamericano. Un estilo que, en cuanto a la estructura, recuerda a la obra de la periodista argentina Leila Guerriero, a la que Leonardo Haberkorn cita e incluye en los agradecimientos.
Aunque Haberkorn declaró que Liberaij no es un libro en contra de la novela Plata quemada, en la que el novelista argentino Ricardo Piglia ficciona la historia de los cuatro ladrones, hay aparentes reproches innecesarios (desde la bajada: “La verdadera historia del caso Plata Quemada”). La obra de Haberkorn tiene valor en sí misma, sin importar la existencia del libro de Piglia ni su posterior polémica -que incluyó dos juicios contra el novelista por parte de familiares de los pistoleros-.
Liberaij es el relato más preciso posible de lo que sucedió, el acercamiento más metódico a aquel 5 de noviembre de 1965. Sin artificios. Es un esfuerzo por dar sentido a una historia que sin el libro de Haberkorn hubiera estado condenada a desdibujarse por el efecto del paso del tiempo y la mitología popular. El periodista uruguayo se encarga de rastrear, de deglutir y dar sentido a ese loco trayecto de cuatro atracadores argentinos dispuestos a enfrentarse con la muerte. Un trayecto que se diluía, con sus lagunas y misterios que los cuatro porteños se llevaron a la tumba, pero que en manos de Haberkorn entretiene y adquiere sentido.
Luis Melgar (@asincopado)

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