Charlas con la industria: Estampita Records

En el marco de nuestro ciclo de entrevistas con el lado industrial de la cultura uruguaya para conocer su estado actual y qué se puede hacer para mejorar, la semana pasada hablamos con el director de Bizarro Records, Andrés Sanabria, y en esta oportunidad nos metemos con el otro espectro de los sellos discográficos: Estampita Records, uno de los sellos independientes y digitales que han surgido en la última década.
Charlamos con tres de sus integrantes: Raúl Garrido, de Los Mostachos, los Drypenes, Gladys Bertulo y The Bug, The Fat and The Don’t Know What; Nicolás San Martín, que también integra esta última y en Amëba; y Martín Buquet, de Lusers y Drypenes
estampita
Estampita Records arrancó a partir de otro sello…
R: De Nikikinki. Había una cantidad de bandas amigas y empezamos a coincidir todas ahí, porque es un portal de Bandcamp donde la gente manda sus discos y se suben. Después empezó a haber toques en casas, y en esos dos lugares fue que empezamos.
M: Veníamos bandas de varios ambientes diferentes, pero a todos nos pasaba que nos estábamos cansando de los boliches que te pedían plata para tocar y ese plan que algunas bandas siguen teniendo hoy de entrar por la puerta grande. Queríamos ver qué podíamos hacer con lo que teníamos, hacer toques entre nosotros, discos entre nosotros, que era más fácil y así zafar de los gastos.
R: En Nikikinki había un montón -ni siquiera de bandas- de gente que grabó un disco y lo subió, y era súper difícil darle una unidad. Capaz que había gente que tenía su banda y había grabado diez discos más de baja fidelidad. Esa es la esencia de Nikikinki. No daba para matar eso tampoco. Las bandas reales, que estábamos, que interactuábamos, decidimos conglomerarnos. Hubo varios nombres interesantes, se votó y quedó Estampita Records.
M: A nadie le gustaba el nombre, pero era el único que nadie odiaba [se ríe]. Queríamos caerle bien a la gente. Nadie podía decir nada malo, es una estampita.
¿La idea de fundar un sello tiene que ver con que no hay espacio en los ya existentes para su música?
R: Creo que no.
M: Pasa que no surge tanto como un sello en el sentido tradicional.
N: O institucional.
M: Claro. Es un colectivo de bandas que se fue transformando en un sello porque editamos las cosas de las que estamos ahí. Pero lo importante es la amistad y las ganas de cooperar.
N: Y todas esas cosas lindas. El sello es porque las cosas tienen que tener un nombre, en definitiva, pero fue más una condensación de cosas que un “ah, vamos a armar un sello”.
R: En cuanto al espacio, creo que la sensación general es que hay muchas bandas y pocos lugares. Para tocar y para editar. Yo no creo que Bizarro o Ayuí no nos editen porque no les gusta, de hecho el segundo disco de Buenos Muchachos lo editó Ayuí y después Bizarro; pero supongo que se deben desbordar así como nosotros. El tema del sello fue para formalizarlo.
R: Está demás que en los últimos cinco años hubo un montón de sellos nuevos con distintas características. Unos con más fuerza económica, otros con más fuerza de conocer gente.
N: Con identidades, géneros. En el caso de nosotros no.
R: Eso muestra que habían y siguen habiendo pocos lugares de edición y es un hacerlo nosotros. No sé si alguno probó mandar un disco a un sello grande. Creo que nos dimos por vencidos antes [se ríe].
M: Nosotros nos criamos con el Pilsen Rock y pensábamos “si tengo una banda quiero tocar en el Pilsen Rock, es lo mejor que me puede pasar; y que me edite un disco Bizarro”. Con Estampita Records no fue que quisimos hacer una revolución, pero nos empezamos a dar cuenta de que podíamos crear estos espacios y no teníamos que competir con eso, van por dos líneas distintas. Podemos crear nuestro mundo feliz entre nosotros. Capaz que hacemos un toque y van 250 personas en vez de 3.000, pero aunque nos haya costado llevar los equipos y hacer la publicidad, igual nos sentimos bien. Es divertido. La gente que va no está esperando lo mismo que podés encontrar en La Trastienda, son mundos separados.
R: A su vez dialogan y se nutren. Consumimos discos…
N: Y vamos a La Trastienda.
M: No les debería molestar, si a nosotros no nos molesta [se ríe].
¿Les hicieron algún comentario alguna vez desde los sellos establecidos?
M: No, no, yo creo que además esa gente quizá no tenga los mismos ideales pero sí la misma energía en el inicio que nosotros ahora. Queremos hacer un proyecto novedoso, que tenga que ver con la música.
R: Tiene que ver con la franja etaria más vieja. Cuando sale algo nuevo lo mira pensando “uh, esto puede ser peligroso para nosotros, suben sus discos a internet y nosotros no”. Nunca nos hicieron un comentario.
Tampoco ustedes se plantan en un actitud de “vamo’ a romper todo”.
N: No, no nos planteamos pelear con nadie a priori.
M: Rompemos esquemas o formas de hacer las cosas.
N: Claro, metafóricamente hablando capaz que sí, pero somos Estampita Records. Los pegotines son celestes [se ríe].
M: Ellos deben de estar sufriendo algo que sufrimos también nosotros.
R: Es obvio. Hasta que se empieza a entender que esas cosas no son peligrosas. La gente escucha discos y por más que salga otro no los va a dejar de escuchar. No es competencia.
M: Además hoy por hoy da lo mismo escuchar un disco en Spotify…
El Cuarteto lo subió.
M: Bueno, una persona capaz que escucha El Cuarteto y después va a Bandcamp y escucha Estampita Records, Esquizodelia. Este nuevo mundo cosmonauta…
N: Permite muchas cosas.
En los Graffiti me llamó la atención que había pocos discos editados por internet.
R: Pasa que en los Graffiti la banda misma se anota. Y no sé si a todos les interesa. A mí particularmente no. Si las bandas en general no se anotaron o fue porque se boludearon o porque no les interesa.
M: Eso es lo que decíamos. Si te fijás en los Graffiti vas a ver que son todos Bizarro, Bizarro, Bizarro y alguno de Montevideo Music Group. Las bandas de Bizarro quizá les parece re bueno estar ahí y a mí personalmente no. No es que es mala…
N: De repente si hay whisky sí…
M: Iríamos si nos regalaran cosas.
N: No hay nada en contra, pero tampoco el fervor.
M: Preferimos hacer un toque entre nosotros en la calle y que vayan 500 personas que ganar un Graffiti.
R: Está demás que exista porque para otra generación es un punto de encuentro, pero cuando éramos adolescentes eran premios al rock y ahora son a la música uruguaya y tenés una categoría de inspiración cristiana. Es un meter todo en una misma bolsa. Yo hablaba la otra vez con uno de los jurados y él me decía que si hubieran más discos de noise se podía hacer una categoría para el noise. Pero ya existe por fuera de eso y no es necesario que eso se lo coma. Igual dialogan, los Graffiti hicieron una mención a Esquizodelia. La gente que consume los Graffiti capaz que no está tan al tanto de que existen otras cosas y eso fue…
N: Como un puente.
R: Creo que la búsqueda general es por parte del diálogo. Han hecho invitaciones explícitas y nos hemos un poco boludeado y un poco… Es verdad que hubo pocos discos de la etiqueta independiente.
N: De ahí que todos amemos a Riki Musso.
Riki lo subió a internet.
N: Por eso.
R: Lo primero que hizo fue subirlo a internet y después a MMG.
R: Hay veces también que los sellos tradicionales impulsan a la banda a hacer las gestiones para los Graffiti. Nosotros como nos autogestionamos no sé si concentramos energía en llenar un formulario y llevar el disco cuando una semana después empieza un ciclo o sale un disco y hay que cortar las cajas.
N: Hay que distribuir la energía.
Esta serie de entrevistas nació tras la noción de crisis en el cine, un medio en el que acá en Uruguay se asume que se va a perder plata…
R: Es que siguen teniendo el problema que tenía la música hace 20 años, que son los costos. La tecnología los ha disminuido y por eso nosotros podemos grabar con equipos más o menos buenos.
La pregunta es si se podría aspirar a un funcionamiento más colectivo.
M: Es que tenés que conseguir una plata. Pero creo que hay un crecimiento general de todo lo que es independiente.
N: Y por el hecho de no armar un sello independiente para vivir de la música, sino para tocar, conocer gente, conocer movidas. En otro momento se buscaba más que fuera rentable y hoy la rentabilidad no es vivir de la música sino no perder plata. Cuando el toque sale bien y no perdimos plata, es casi perfecto.
M: Una vez ganamos $100 y compramos un vino y estábamos re contentos.
N: Seguramente gastamos más en la celebración [se ríe]. Pero de eso se trata.
En cuanto al apoyo estatal, está el Fonam.
N: Siempre estamos en la etapa de tal vez presentarnos.
R: El Fonam lo que tiene es que necesitás un presupuesto súper marcado. Después tenés para grabar discos y esas cosas que ellos tienen cláusulas de que el disco tiene que estar registrado en Agadu. Agadu es una gestora de derechos.
M: Un tema muy complejo ese…
R: La mayoría de nuestros discos no están registrados en Agadu. No hay compartimento de filosofía, hay choque de ideas. Entonces el Fonam para ciertas cosas se complica.
N: No es tan fácil como parece. También te piden una especie de currículum de músico. Es una puerta, es una facilidad, no es quejarse de panza llena, pero hay cositas.
¿Es como en el cine que se dice que siempre ganan los mismos?
N: Es como uno lo quiera mirar. Que le compren un bajo a Mateo Moreno te da motivos para sospechar, pero después aparece alguien que te dice “yo conozco un flaco que no lo conoce nadie y le dieron una guitarra”.
R: También hay programas de apoyo del MEC. No hemos tenido tanta experiencia aún con eso. Hay otros sellos, como Contrapedal, que es independiente a pesar de ser más grande, y pide apoyo a fondos internacionales.
¿Qué piensan cuando ven a un músico establecido como Gustavo Parodi diciendo que en Uruguay no se puede hacer rock?
N: Es otra forma de ver a lo que le llames rock. Sabemos que no hablamos de lo mismo.
M: Es difícil a veces llegar a nosotros. Nattero, el de Los Traidores, decía “hay que volver a los afiches hechos a mano y los toques en garage”, y eso está pasando. El tipo o no lo quiere mirar o no se dio cuenta. Se quejan de algo que ellos hacían y creen que no pasa más, el tema es que no pasa frente a sus ojos.
R: Para muchos de ellos, Bluzz Live, por tirarte un lugar, es un lugar chico. Para nosotros es un lugar grande. ¿Qué le vamos a decir a Parodi? De última, que es raro que se queje cuando tuvo una banda a finales de la dictadura, llama la atención un poco. Pero es entendible.
M: Hay bandas más viejas como los Buenos Muchachos que miran a las generaciones nuevas y no se quejan. Les dan para adelante, las invitan. Tocan en Bluzz, tocan en La Trastienda, los Dalton tocan en Solitario Juan.
R: Para mí Buenos Muchachos es el ejemplo más coherente.
¿Porque se adaptaron?
R: Claro. De hecho el primer disco de Buenos Muchachos estaba en cassette e inventaron un sello que se llamaba Pulmón Records. Ya eso es una forma de definirse. Pasaron por Ayuí, por Ultrapop en Argentina, Bizarro, y ellos siguen. Telonean a los Pixies e invitan a telonearlos a ellos a Hijo Agrio, a Pau de 3 Pecados…
En la entrevista con Andrés Sanabria, él hablaba de que los medios uruguayos no daban mucha bola a la música uruguaya, menos a los artistas nuevos. ¿Ustedes coinciden? ¿Tienen canales alternativos de difusión?
M: Nos pasa medio parecido.Hay espacios en los medios que no sé si aportarían tanto tampoco. La tele es muy amplia, hay otros que sí estaría bueno y no nos pasan.
N: Blíster pintó, pero es como el único espacio. Creo que ya ni siquiera se busca demasiado. No ha pintado una preocupación de “busquemos en la tele un espacio para promocionar el disco”.
M: Más o menos. En la radio sí. Pasa que están sucediendo muchas cosas al mismo tiempo.
N: Una cosa es la industria musical y otra la industria del entretenimiento. La tele tiene más que ver con el entretenimiento. Imaginate pasar un tema de Los Mostachos de fondo en Esta Boca es Mía.
R: Vos entrás a Palacio de la Música, que era grande, y tenés pocos discos, unas guitarras, y después venden merchandising. Como industria, como sustento, ha tenido que tomar nuevas formas. Nosotros somos una de esas nuevas formas. Los sellos con poder económico pagan a la radio por espacios y nosotros no tenemos el medio ni el interés, esa plata la invertiríamos en otra cosa. Nos dedicamos a hacer música como podemos y nos gusta. Si hay interés de los medios está demás, pero si no… Obvio que a veces es difícil, pero se hacen igual.
N: Es difícil como cualquier cosa en la vida es difícil.
Tampoco es ser minero.
N: ¡Claro! Y tampoco es sacarse cartel de “somos re independientes”. Es lo que tenés que hacer para poder hacer las cosas. Es poco ético sacar cartel por eso.
Coincide con que recientemente hubo varios músicos que se quejaron de eso en los medios: Parodi, Peluffo, Brancciari.
M: Es que en un momento era una industria el rock, se podía sacar plata de eso. Ellos lo van a sufrir muchísimo porque manejaban mucha plata y mucha gente y después se quedaron sin esa plata ni esa gente.
N: Aparte eran los que no tenían nada; después subieron y después cayeron.
M: Nosotros nunca tuvimos nada. Ese es el secreto, no hay que tener fans.
N: Los 2000 cagaron todo [se ríen]. Evidentemente no es lo mismo que nos quejemos nosotros o ellos. No es que sea más válida, pero son quejas distintas.
M: Debe de ser un viaje pasar de ese boom a esto. Además se manifiesta esa resaca. El hecho de que Spuntone y Mendaro estén tocando covers de otras bandas de esa misma época. Es el fin de una etapa. Debe de ser muy triste para ellos, pero lo mejor que pueden hacer es renovarse. No hacer covers de sí mismos durante toda la eternidad.
R: Creo que hay gente de esa generación que está buscando dialogar. El hecho de que Riki Musso haya subido el disco y si bien salió por MMG lo podés seguir escuchando desde su página. Bizarro está empezando…
Sí, Bizarro sube a Soundcloud.
R: El de La Teja Pride está en Bandcamp también.
M: Pasa que hoy es muchísimo más fácil escuchar música en tu celular desde Bandcamp directamente. La gente siempre va a agarrar el camino fácil. Nosotros y otros sellos están haciendo más hincapié en el disco o incluso el cassette por su edición física. Hay otro valor ahí. Te gusta tener el producto. Hay bandas que quieren hacer algo muy lindo para que sea bueno tenerlo.
N: Ya que pinta tener la edición física, vamos a hacerla bien.
M: A veces incluso con poca plata…
N: Y mucho amor.
M: …tratamos de que sea lindo. Es obvio que la persona lo va a escuchar en la computadora.
Pero esa proliferación de la difusión por internet los ha ayudado.
M: Te caga un poco pero te ayuda.
N: Depende de qué priorices: que la gente te escuche o hacer plata. Evidentemente tendemos a priorizar que la gente nos escuche.
M: Incluso si querés que la gente te escuche es complicado, porque está todo el mundo. No podés esperar hacer publicidad por Facebook y que te den bola solo a vos.
¿Un sello independiente como ustedes pueden priorizar hacer plata?
M: Si conocés a alguien que sepa cómo que nos pase el pique [se ríen].
N: Tratamos de hacer la mayor cantidad de plata posible.
¿Es autosustentable?
N: Está empezando a serlo.
M: Cada tanto hacemos una vaquita entre todos. Hacemos discos y con esa plata hacemos más discos. También tratamos de generar rifas y ese tipo de cosas.
N: No ha generado ganancia.
M: O no una lo suficientemente grande como para que nos quede después de reinvertir.
R: Creo que la característica de varios medios independientes es la de tener los medios de producción, porque es mucho más accesible. Hoy una tarjeta de sonido no vale lo mismo que valía hacía 20 años, que casi no la conseguías. Lo mismo para copiar discos. Nosotros tenemos los equipos y nos los vamos rotando. En Argentina sí se puede hacer plata.
M: Hay otros países que tienen lo mismo que está sucediendo acá, con las mismas ganas, y llevan más gente. Donde hay gente hay plata. Es hasta difícil tocar.
De eso se quejan hasta las bandas grandes.
M: No hay lugares, pero aparte si tocás el martes y tocás el sábado, por más que sea en partes de la ciudad distintas nadie te va a ir a ver. En Buenos Aires podés tocar en distintas partes de la ciudad y hay distintos públicos.
R: Internet lo que permite es que me puedo sentar en la computadora y en una hora mandar 100 mails a 100 sellos de todo el mundo y que alguno diga que sí. Una vez conocimos a una chiquilina en una feria de discos que se iba a Colombia a una feria allá y nos ofreció llevarlos para allá. Entonces empieza a haber diálogo. Que es lo que tienen los sellos hardcore, que hay una red hardcore en el mundo.
M: Vos sacás un disco hardcore acá y te podés ir a Brasil a tocar para 2.000 personas.
R: Y te pueden editar en vinilo en Alemania.
N: Necesitamos una banda de hardcore, gurises.
Gastón González Napoli (@GastonGonzalezN)

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