Bailando en la oscuridad

Los Traidores se presentaron en la Sala del Museo el viernes pasado y remontaron un público tímido hasta energizarlo y conmoverlo
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La lluvia prometía una tregua y los Traidores prometían revisitar Radio Babilonia y Primavera Digital, discos editados hace más de diez años. La sala del Museo del Carnaval se fue inundando de una masa ansiosa, donde las canas convivían con los jóvenes que no llegamos a ver a los músicos cuando los jóvenes eran ellos.
Finalmente salieron al escenario las cinco figuras vestidas de negro, que dieron inicio a la noche repasando “Radio Babilonia”, “Pasajero de un tren” y “Máxima velocidad”. Tras esta primera dosis de rock, el vocalista Juan Casanova agradeció al público por el apoyo recibido este año, antes de seguir con “Sentencias” (terminada con el genial latido de la batería de Marcelo Olivera) y las conmovedoras “Niños” y “Crónica del Sur”.
La voz tranquila de Casanova no quitó el espíritu rockero que se respiraba. El público, tímido desde el principio, lo acompañó coreando “Ella sabe bien” y durante “Fragmentos de mí” se empezó a desatar un pequeño pogo. El vocalista anunció que la próxima sería “una que sepamos todos” y detonó “Máquina” con un buen coro proveniente de la multitud y los pasos y saltos del bajista Pato Dana, para luego bajar un cambio, entonar “Como una plegaria” ante la sala emocionada y culminar pidiendo “una plegaria por Siria”. Con la misma solemnidad y después de pasar por “Levedad”, el cantante se sentó al borde del escenario y los Traidores revivieron su clásica “Flores en mi tumba” entre las luces verdes.
“Por favor no apaguen las luces en los solos, no los ensayé y no veo nada”, pidió Victor Nattero después de “Solos”. Le siguieron “Sublime”, “Primavera digital” y “Fundas plásticas” con un nuevo coro del público, que respondió con un largo aplauso y reavivó el pogo con “Ocio” y “Derribando puertas”.
“Tocamos un par más y termina nuestro show”, avisó Casanova luego de “De amor y de guerra”. Sin embargo, después de volver a conmover nuevamente al público con “Canción rebelde”, de un excelente solo de guitarra en “Enemigo del mundo” y de un breve corte, el show continuó con “Profunda medianoche” y dio paso a Montevideo Agoniza, disco que se apropió del resto del concierto y de toda la energía y las voces del público: “Bailando en la oscuridad”, “Solo fotografías”, “La lluvia cae sobre Montevideo”, “Juegos de poder”, “Montevideo agoniza” y “Viviendo en Uruguay”. Atendiendo el pedido de los asistentes, “Viviana es una reaccionaria” cerró la noche mientras Juan Casanova, como si no acabara de dejar sin palabras a cientos de personas, bajaba del escenario y se perdía entre el público.
Pilar Roca

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