007 Spectre: fantasmas del pasado

Sam Mendes vuelve tras las cámaras para dirigir su segunda película de  James Bond tras el éxito rotundo de Skyfall en 2012. Todas las expectativas estaban puestas en lo que seguramente será la última 007 del actor Daniel Craig. El resultado: es Bond, demasiado Bond
spectre
Puntaje: 7/10
007 Spectre tiene lugar poco tiempo después de los eventos de Skyfall. James Bond (Daniel Craig) se encuentra ahora trabajando por su cuenta en una misión personal, mientras la agencia MI6 sufre una reestructura que amenaza con dejar obsoleta a la línea de agentes 00.
Y desde la primera escena ya se pueden ver dos de las grandes fortalezas de la película: acción y cinematografía. En una larga toma continua que deja ver un fantástico festival de Día de los Muertos en Ciudad de México, se revelan todos los dotes de fotografía de Hoyten Van Hoytema, quien se encargó de encuadrar otros grandes filmes como Ella e Interestelar. La cámara acompaña acompaña sutilmente a Bond hasta que explota una escena de acción espectacular que da un gran puntapié inicial a 007 Spectre.
Luego están los títulos, acompañados por una nueva gran adquisición de las canciones originales de la saga: “Writing’s on the Wall”, interpretada por Sam Smith. Y después comienza una película que promete mucho en sus primeros 40 minutos, con un sentimiento familiar pero agradable, y que poco a poco va mostrando sus debilidades.
Tras recorrer la filmografía del agente 007 se puede identificar un patrón, una fórmula de la película de Bond. En Casino Royale (2004) hubo un quiebre importante con los esquemas de lo que tendría que ser el espía británico, y el resultado fue probablemente la mejor adaptación de Ian Fleming hasta la fecha. 007 Spectre prometía dar un paso adelante en esa dirección, quiere ser un historia del hombre detrás del agente, una visión de la organización SPECTRE -uno de los villanos clásicos de Bond- para el siglo XXI. Pero lo que Sam Mendes trae esta vez es un homenaje completo a la fórmula, que podría recibirse con una sonrisa después de Muere otro día, pero representa un paso hacia atrás de lo que es Skyfall y más todavía de Casino Royale. Un retorno al pasado, no en el mejor de los sentidos.
Están todos los elementos propios de la clásica cinta de Bond: aparatos de alta tecnología, grandes escenas de acción en lugares exóticos, un seguimiento de pistas moderadamente interesante, un villano extravagante  y -nunca puede faltar- James Bond seduciendo con éxito sobrehumano a más de una completa extraña. La película sigue un curso predecible de acciones que mantiene entretenido sin llegar a sorprender ni involucrar demasiado.
Se pueden resumir en tres los pecados del guion que evitan hacer de 007 Spectre el filme que pudo haber sido: el villano, la subtrama en Londres y el romance. Sin entrar en detalles, Franz Oberhauser (Christoph Waltz) tiene todo el potencial para ser el gran némesis de James Bond, pero en esta ocasión simplemente no se lo ve mucho. Sus escenas en la película son muy limitadas y a menudo no tiene el peso emocional que deberían tener.
Quizá podría haberse distribuido mejor el tiempo que dedica la cinta a la historia de M (Ralph Fiennes), quien lucha por conservar su autoridad en Londres enfrentado con C (Andrew Scott), un personaje trillado en un conflicto que ya se ha repetido hasta el hartazgo -con alguna variante- en el cine de espías de las últimos años.
Otro lugar donde podría haber ido a parar este tiempo es en la formación de la pareja de Bond con Madeleine Swann (Léa Seydoux), una chica Bond más moderna, bien interpretada y con verdadera química con el agente. Su único problema es que el guion evoluciona su relación con 007 muy rápidamente y uno no puede comprar una relación que le es forzada en la cara.
Todos estos problemas son completamente independientes a una película que hace maravillas a nivel técnico. La música, dirección de arte, fotografía, efectos especiales y la calidad de las actuaciones, todo es excelente. El tema en esta ocasión es que el guión entra en conflicto consigo mismo: quiere un Bond nuevo pero exactamente igual al de antes. Sam Mendes es un gran director, 007 Spectre no contradice esto, pero un gran director no puede hacer de un guion mediocre una muy buena película. Puede hacer un filme decente, y no es un calificativo horroroso, las expectativas del público se encargaran de dar el veredicto final. En este caso parece que hay un unánime: puede y debe rendir más.
Mendes ya ha anunciado que 007 Spectre es el final de su viaje por la franquicia de 007 y Craig parece retirarse junto con él. ¿Qué será de James Bond? Quizá lo mejor para todos es que deje su pistola PPK de lado por un tiempo, se vaya por ahí a seducir viudas y tomar martinis sacudidos y no revueltos, y que vuelva en un par de años cuando tenga menos espías cinematográficos con los que competir y alguna buena historia para contar.
Juan José Torres Negreira (@soytujotita)

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